El inicio formal de las negociaciones trilaterales del T-MEC quedó marcado este martes por la exigencia de la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, para transparentar el impacto de las agencias de inteligencia estadounidenses en los acuerdos comerciales.
La legisladora delineó la gravedad de las amenazas emitidas por la cúpula de la DEA, la cual anunció una cacería judicial contra funcionarios públicos vinculados a operaciones de narcotráfico, estableciendo un mecanismo de coerción diplomática sobre la delegación mexicana.
El escrutinio legislativo impulsado por López Rabadán también apuntó hacia los reclamos del Departamento de Estado sobre la presencia de espías rusos en suelo mexicano, exigiendo rendición de cuentas sobre los protocolos de política exterior en medio de la revisión del tratado.
Organismos de vigilancia parlamentaria cuestionan la capacidad del Ejecutivo para separar el intercambio arancelario de los requerimientos de seguridad nacional, tomando como precedente la imposición de aranceles del 50 por ciento a Canadá como herramienta de represalia política.
El llamado de la Mesa Directiva exige que los negociadores mexicanos en la Secretaría de Economía eviten concesiones de soberanía jurisdiccional a cambio de flexibilización comercial frente a las exigencias dictadas desde la Casa Blanca.
Las declaraciones de Kenia López Rabadán establecen un precedente de fiscalización sobre el desempeño del gabinete económico, advirtiendo que los resultados del acuerdo deberán ser evaluados con base en los condicionamientos de procuración de justicia.
El expediente sobre el avance de estas negociaciones permanecerá abierto en las comisiones de Relaciones Exteriores y Economía, donde se demandará un informe detallado para evitar un descalabro financiero en el país.











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