La ciencia ciudadana se ha convertido en una de las herramientas más importantes para conocer y proteger la biodiversidad del planeta. Gracias a plataformas como iNaturalist, cualquier persona puede contribuir al registro de especies mediante fotografías y observaciones realizadas durante caminatas, excursiones o incluso en parques urbanos. El resultado ha sido un crecimiento sin precedentes de la información disponible sobre la vida silvestre.
Actualmente, de las aproximadamente 6,550 especies de mamíferos reconocidas en el mundo, 3,410 ya han sido documentadas en iNaturalist, lo que representa el 52% del total. En México, el avance es todavía más notable: de las 564 especies de mamíferos silvestres registradas en el país, al menos 515 han sido observadas y registradas en iNaturalistMX, equivalente al 91%.
Estas cifras adquieren una relevancia aún mayor si se considera que muchos mamíferos son difíciles de observar. A diferencia de las aves, que en su mayoría desarrollan su actividad durante el día, gran parte de los mamíferos son nocturnos, de pequeño tamaño o poseen hábitos muy discretos. Aunque especies como venados, bisontes o cabras son relativamente fáciles de encontrar, registrar roedores y murciélagos —los grupos más diversos de mamíferos— representa un reto considerable.
La magnitud de esta base de datos quedó reflejada en un estudio publicado en abril de 2026 en la revista científica Journal of Mammalogy. Investigadores del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, junto con especialistas de diversas universidades de Estados Unidos y Brasil, analizaron más de 5.2 millones de registros obtenidos en iNaturalist para evaluar cómo la ciencia ciudadana está contribuyendo al conocimiento de los mamíferos del mundo.
El análisis reveló que los roedores encabezan la lista de observaciones con cerca de 1.1 millones de registros. Les siguen los artiodáctilos, grupo que incluye venados y otros ungulados, con aproximadamente 953 mil observaciones, mientras que los mamíferos carnívoros ocupan el tercer lugar con 843 mil registros.
La distribución geográfica de las observaciones también ofrece información valiosa. Casi la mitad de todos los registros provienen de América del Norte, seguida por Europa, África subsahariana y Centroamérica. Sudamérica y Asia mantienen una representación intermedia, mientras que el Caribe y el norte de África aparecen entre las regiones con menor cantidad de observaciones, lo que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la participación ciudadana en esas zonas.
Los registros también reflejan las especies más comunes o visibles para las personas en cada país. En Canadá, por ejemplo, la especie con más observaciones es la ardilla gris de las Carolinas; en Rusia destaca la ardilla roja y, en México, la ardilla de vientre rojo ocupa el primer lugar. Esto se debe a que las ardillas son animales diurnos, abundantes y capaces de habitar tanto bosques como áreas urbanas, por lo que resultan relativamente fáciles de fotografiar.
En otros países, las especies más registradas coinciden con algunos de sus animales más emblemáticos. En Australia, el koala encabeza las observaciones, seguido por el canguro gris oriental; en Sudáfrica sobresale el elefante africano de sabana y en Brasil el capibara o chigüire, especies que forman parte del imaginario colectivo y despiertan gran interés entre los observadores de la naturaleza.
Más allá de la curiosidad científica, estos registros tienen un impacto directo en la conservación. Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en iNaturalist ya se han documentado 136 especies clasificadas en peligro crítico de extinción y 330 especies catalogadas en peligro de extinción. La información generada permite conocer mejor la distribución de estas especies, detectar cambios en sus poblaciones y apoyar la toma de decisiones para protegerlas.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es que esta enorme base de datos ha sido construida gracias a la participación de cerca de 750 mil personas distribuidas en 182 países. Los investigadores subrayan que los registros obtenidos mediante ciencia ciudadana complementan, e incluso en algunos casos superan, la información almacenada en museos y colecciones científicas.
Existen ejemplos que ilustran claramente este aporte. La comadreja colombiana fue fotografiada por primera vez en estado silvestre apenas en 2011, mientras que en México el conejo de Omiltemi fue registrado vivo por primera vez mediante una fotografía en 2009. Estos hallazgos muestran cómo las observaciones realizadas por ciudadanos pueden generar información inédita para la ciencia.
México ocupa un lugar privilegiado en este esfuerzo global. El país se encuentra entre las naciones con mayor diversidad de mamíferos del planeta, al albergar 564 especies silvestres, lo que lo coloca en el tercer lugar mundial. En iNaturalist México ya se han registrado al menos 515 especies, incluyendo observaciones de animales emblemáticos como el oso negro y el jaguar, considerados prioritarios para la conservación.
Aunque los grandes mamíferos suelen atraer más atención, los pequeños representan un desafío mayor para los observadores. Hasta ahora se han documentado 213 especies de roedores, de un total de 254 presentes en México, y 135 especies de murciélagos de las 144 conocidas en el país. Su identificación requiere experiencia, paciencia y conocimientos especializados.
En este sentido, la participación de naturalistas expertos también ha sido fundamental. Uno de ellos es el usuario conocido como «juancruzado», quien ha logrado registrar 355 especies de mamíferos en la plataforma, entre ellas 102 especies de murciélagos y 167 especies de roedores, convirtiéndose en uno de los principales colaboradores para el conocimiento de estos grupos.
Los especialistas coinciden en que cualquier persona puede contribuir a este esfuerzo colectivo. Fotografiar una mariposa en un jardín, registrar un murciélago al atardecer, documentar un venado durante una caminata o incluso observar ballenas y delfines durante una visita al mar puede convertirse en información valiosa para investigadores y autoridades ambientales.
Cada observación suma una pieza más al conocimiento de la biodiversidad y fortalece las estrategias para proteger las especies y los ecosistemas. En ese sentido, iNaturalist se ha consolidado como una auténtica enciclopedia viva, construida por miles de ciudadanos que, con una simple fotografía, ayudan a conservar el patrimonio natural del planeta.












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