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Okox, el misterioso “hongo” maya que revela secretos de rituales y poder en la antigua Guatemala

La civilización maya continúa sorprendiendo a la arqueología moderna. Un equipo científico internacional anunció el descubrimiento de una singular estructura ritual en el sitio prehispánico El Tigre, ubicado en el departamento de Petén, al norte de Guatemala, un hallazgo que está aportando información inédita sobre las prácticas ceremoniales, las creencias religiosas y las formas de organización social que existieron durante el periodo preclásico terminal, entre los años 100 a. C. y 150 d. C.

La estructura, bautizada como Okox, palabra que significa “hongo” en idioma q’eqchi’, fue localizada por el Proyecto Arqueológico Lechugal Norte-El Tigre, integrado por especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá, quienes desarrollaron trabajos de investigación en la zona durante las temporadas de campo de 2025 y 2026.

De acuerdo con el director del proyecto, el arqueólogo Julien Hiquet, el descubrimiento destaca por presentar características poco comunes dentro de la arquitectura maya conocida hasta ahora. La construcción posee una forma similar a un “ojo de cerradura”, un diseño que permite a los investigadores profundizar en el conocimiento de las prácticas rituales realizadas en centros de tamaño intermedio, distintos a las grandes ciudades mayas que tradicionalmente han concentrado la atención de los estudios arqueológicos.

Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es su extraordinario estado de conservación. A diferencia de muchas estructuras mayas que fueron modificadas o cubiertas por edificaciones posteriores a lo largo de los siglos, Okox permaneció prácticamente intacta. Esta condición ha permitido a los especialistas examinar con mayor precisión elementos arquitectónicos y contextos rituales que en otros sitios suelen encontrarse alterados.

Las investigaciones indican que El Tigre fue un importante asentamiento residencial y administrativo que albergó a miles de habitantes. En este entorno, la estructura Okox parece haber desempeñado un papel fundamental dentro de las actividades ceremoniales y de legitimación del poder.

Las excavaciones realizadas en el lugar revelaron evidencias que refuerzan esta interpretación. Entre los hallazgos más significativos se encuentran varios entierros de infantes colocados estratégicamente dentro del relleno del basamento. Los arqueólogos consideran que estos entierros fueron depositados como ofrendas rituales durante diferentes etapas constructivas del edificio, una práctica que refleja la profunda dimensión simbólica y religiosa que acompañaba la construcción de espacios ceremoniales en la cultura maya.

Además, los investigadores localizaron los restos de un hombre adulto de alto rango enterrado en posición sedente, una postura asociada frecuentemente con personajes de importancia dentro de las sociedades mesoamericanas. Junto al individuo se encontró un punzón elaborado con espina de raya, un objeto estrechamente relacionado con los rituales de autosacrificio.

Este tipo de ceremonias ocupaba un lugar central en la cosmovisión maya. Los gobernantes, sacerdotes y miembros de las élites realizaban actos de autosangrado como una forma de comunicación con las deidades y los ancestros, así como para reforzar su autoridad política y espiritual ante la comunidad. El descubrimiento de este instrumento junto al entierro sugiere que el personaje desempeñó funciones relevantes dentro de la estructura de poder local.

Durante la presentación de los resultados, la viceministra de Patrimonio Cultural y Natural de Guatemala, Rossina Cazali, destacó que el hallazgo constituye una auténtica ventana hacia una etapa decisiva de la historia maya, cuando comenzaban a consolidarse las primeras formas de gobierno dinástico que posteriormente darían origen a las grandes ciudades y reinos del periodo clásico.

Otro aspecto que ha despertado el interés de la comunidad científica es la evidencia de que la estructura fue parcialmente desmantelada por sus propios habitantes en un acto aparentemente simbólico. Este fenómeno, documentado en algunos sitios arqueológicos de Mesoamérica, suele interpretarse como parte de rituales vinculados al cierre de ciclos políticos, religiosos o comunitarios.

Gracias a esta combinación de arquitectura singular, contextos funerarios bien preservados y señales de transformación ritual, Okox se ha convertido en un caso de estudio excepcional para comprender la diversidad de modelos de poder que coexistieron durante los primeros siglos de desarrollo de la civilización maya.

Los especialistas consideran que el descubrimiento permitirá ampliar el conocimiento sobre cómo diferentes comunidades mayas organizaron sus espacios ceremoniales y ejercieron la autoridad antes de la consolidación de las grandes dinastías que dominarían la región siglos después. En ese sentido, Okox no solo representa una estructura arqueológica única, sino también una valiosa pieza del rompecabezas histórico que ayuda a reconstruir los orígenes del poder, la religión y la identidad cultural de una de las civilizaciones más fascinantes de América.

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